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  • Tema del momento: compromiso por la educación

    Publicado: 26/02/2017 // Comentarios: 0

    Por Eugenio Gimeno Balaguer. «Compromiso por la educación»fue el título del documento que se firmó el 14 de mayo de 2010 por los representantes de las fuerzas políticas de Córdoba, y eso es lo que está faltando ahora: el compromiso por la educación. Esto sucede en medio de la discusión por un aumento salarial y mejor calidad en la formación de alumnos y docentes.

    La problemática de la educación no se agota en los reclamos gremiales | Foto: archivo Turello.com.ar

    La problemática de la educación no se agota en los reclamos gremiales | Foto: archivo Turello.com.ar

    El COPEC (Consejo para la Planificación Estratégica de la Provincia de Córdoba) fue creado a iniciativa del gobernador Juan Schiaretti, mediante la Ley 9665 de setiembre de 2009, como un organismo descentralizado para cumplir funciones de orientación estratégica en una visión de mediano y largo plazo que constituya la base técnica y científica para la definición de políticas de Estado.

    Uno de los importantes proyectos que encaró fue el de EDUCACIÓN y desde el Área Conocimiento y Cultura comandada por el Dr. Hugo Juri -actual rector de la Universidad Nacional de Córdoba- logró, con la participación y consenso de representantes de un amplio espectro social, que incluía las fuerzas políticas y la Academia Nacional de Educación, la firma de ese Compromiso y la elaboración de un documento base de Propuesta de Políticas Educativas para la Provincia de Córdoba 2010-2020.

     

    La realidad

     

    Está demostrado, por nuestra propia experiencia, que el compromiso no se logra por ley. Resulta muy clarificador comparar el mundo de la educación con el mundo de la salud. En ambos casos queremos que cada uno de los miembros de la sociedad disfrute, en un caso, de buena salud y, en el otro, de buena educación, es decir de aquella que facilite su desarrollo personal, su progreso profesional y su aportación a la sociedad. En las naciones desarrolladas pensamos que existe un derecho a disfrutar de ambas cosas y que el Estado debe garantizar el acceso a ese derecho.

    La buena educación depende de muchos agentes. La familia, la escuela, los compañeros, el entorno social y económico, los medios de comunicación y, por supuesto, el sujeto de la educación.

    Los inconvenientes se repiten: pérdida de días de clase, deserción, disminución de la calidad y tantos otros resultados negativos impiden que entremos en una sociedad del aprendizaje.

    Todos los agentes de la educación forman un sistema, del que el “sistema escolar” es solo un fragmento. Y todo esto hay que coordinarlo, preparar anticipadamente la acción, evitar la improvisación. Recordemos -una vez más- la advertencia de Montesquieu hace 250 años en su obra El espíritu de las Leyes: “Recibimos tres educaciones distintas, si no contrarias: la de nuestros padres, la de nuestros maestros y la del mundo. Lo que nos dicen en la última da al traste con todas las ideas adquiridas anteriormente”.

     

    Emergencia educativa

     

    Todos tenemos que aprender, las familias tienen que aprender, y también los niños, los jóvenes, los adultos, los ancianos, las empresas, los docentes, los políticos, los profesionales, los policías, las iglesias, los sindicatos.

    Conviene recordar la frase de John Maynard Keynes: «Lo importante para un gobierno no es hacer cosas que ya están haciendo los individuos y hacerlas un poco mejor, sino hacer aquellas cosas que en la actualidad no se hacen en absoluto».

    Si desde el Gobierno no se hace efectivo el compromiso, pasando de la enunciación a la efectiva implementación, la sociedad no se comprometerá.

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