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  • El extraño trayecto del voto en Brasil

    Publicado: 06/10/2014 // Comentarios: 0

    Por Claudio Fantini. La lógica volvió a imperar sobre el final, de acuerdo al resultado de la primera vuelta en Brasil. La campaña electoral había comenzado con una amplísima diferencia de Dilma Rousseff sobre su principal rival, Aécio Neves, candidato del socialismo democrático en Brasil.

    Saludo cordial entre Aécio Neves y Dilma. Ahora, pelearán en la segunda vuelta del 26 de octubre | Foto: archivo folhabrasileiradenoticias.com

    Aécio Neves y Dilma  pelearán en la segunda vuelta del 26 de octubre | Foto: FolhaBrasileiraDeNoticias.com

    En un remoto tercer puesto, vegetaba Eduardo Campos, candidato del Partido Socialista (PS) y gobernador de Pernambuco que tenía como compañera de fórmula a Marina Silva. Todo se alteró cuando Campos murió en un accidente aéreo, dejando a Silva como candidata presidencial. Primero fue el “efecto luto” lo que la catapultó desde aquel lejano tercer puesto a las cercanías de los dos primeros. La ola emocional de solidaridad con el partido afectado por la tragedia inició el repunte.

    Cuando se hizo visible, la ex ministra de Medioambiente y respetada luchadora ecologista recibió otro empujón hacia la cumbre de las encuestas. Esta vez fue el “efecto Lula”, o sea la adhesión que genera en las clases más bajas el candidato que viene desde la pobreza. Eso puso a Silva por encima de Neves, generando el fenómeno que repercutió en las encuestas, vaticinando un triunfo de la desafiante en la segunda vuelta.

    Pero estaba claro que había algo poco normal. Marina Silva ni siquiera tenía un partido propio para formar gobierno. Eduardo Campos le hizo un lugar en la fórmula del PS porque es una dirigente popular y respetada y porque ella no había podido inscribir una fuerza política propia.

    Además, cuando se acercó a la posibilidad de vencer a Dilma, las grandes empresas y los sectores más conservadores empezaron a cortejarla, lo cual repercutió en ciertos giros políticos que la mostraron incoherente con su propia historia y sus posiciones anteriores.

    El último debate puso las cosas definitivamente en su sitio. La actual presidenta fue la más sólida en su exposición, mientras que Aécio Neves pudo demostrar que ha seguido linealmente y sin contradicciones por el andarivel económico trazado por Fernando Henrique Cardoso, y también que tiene un partido lo suficientemente grande y fuerte como para hacerse cargo del gobierno si así lo decidieran las urnas.

    Finalmente, la elección de ayer corroboró que la lógica terminó imponiéndose por sobre las olas emocionales que parecían alterar el panorama electoral.

    El 41,5% de Dilma es menos de lo que esperaba y pretendía ella y el PT. La caída le estaría advirtiendo al oficialismo que debe hacer cambios en el rumbo económico porque la sociedad está responsabilizando a las políticas de la presidenta por el estancamiento en el que encalló la economía.

    Falta ver cuánto de casi 60% de votos que no sacó el PT (Dilma), están totalmente definidos como votos contra el PT.

    De todos modos, por más que la diferencia de Dilma sobre Neves fue mucho menor que lo esperado por el PT, el resultado reflejó lo que podría corroborar el ballotage: si bien tiene zonas grises, la gestión de Dilma ha sido lo suficientemente sólida como para merecer un segundo mandato.

    Lo que atentaría en su contra es un efecto cansancio del PT (tres mandatos con denuncias de corrupción desgastan), pero el hecho de que al ballotage haya pasado Aécio Neves es probablemente una buena noticia para Dilma. Sucede que, en una segunda vuelta, Marina Silva habría absorbido la totalidad de los votos centro-derechistas, sedientos de sacar al PT del gobierno, y también habría absorbido algunos votos de las capas bajas al oficialismo, por la empatía que genera el pasado sacrificado y pobre de la dirigente ecologista.

    En cambio, los votos del Partido Socialista (25%) difícilmente se enfilen en bloque hacia el candidato centroderechista, que, a la vez, no sacará ningún voto al PT.

    Este cálculo de probabilidades vaticina el triunfo de Dilma. Aunque la última palabra no está dicha.

    Politólogo y periodista. Analista político en medios argentinos y del exterior. Profesor y mentor de Ciencia Política en la Universidad Empresarial Siglo 21 (UES21). Autor de varios libros, el último de los cuales es la La Gravedad del Silencio.

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