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  • El “enredado” romanticismo del siglo 21

    Publicado: 13/02/2017 // Comentarios: 0

    Por Sergio Mabres. ¿Muere el romanticismo con las redes sociales y las nuevas formas de vincularse que brinda Internet? ¿O simplemente está cambiando y adaptándose para sobrevivir al siglo 21? Antes de Internet, las celestinas, los bailes, los clubes, los amigos y los parientes creaban las oportunidades para el encuentro.

    Ahora, la tecnología ha multiplicado la posibilidad de encuentros por mil. Sin embargo, no ha resuelto por completo la timidez, ni tampoco las exigencias de las personas en busca de una relación.

    Apariencias que podrían engañar al romanticismo | Ilustración: publicada en UrbanHunterProject.com

    Apariencias que podrían engañar al romanticismo | Ilustración: publicada en UrbanHunterProject.com

     

    Coqueteo en Facebook

     

    A través de los amigos de los amigos, la red social más popular del mundo facilita el encuentro de dos personas hasta “dos saltos” en la cadena de relaciones. Por ejemplo, María es amiga de Nora y Nora es amiga de Martín. Martín tiene un amigo Francisco que es soltero. Por los likes que María y Francisco dan a las publicaciones de Nora y Martín, o por sus comentarios, descubren que tienen intereses similares. Entonces, se hacen amigos en Facebook y finalmente un día se encuentran en la vida real (IRL: In Real Life).

    Esto podría ocurrir en semanas, lo cual se asimilaría a una forma clásica de conquista, ya que Nora y Martín pueden dar referencias de sus amigos (María y Francisco, respectivamente).

    Deben tomarse precauciones cuando una cuenta de Facebook está configurada para que todos sus contenidos sean públicos, puesto que podrán acceder a ellos todos los usuarios de la red y no sólo los referentes. En este esquema de relaciones, los riesgos podrían potenciarse si la gente que se encuentra, en un lugar privado, no se conoce.

    Otra cuestión a considerar son los coqueteos públicos que se producen en este tipo de redes. Aunque no sean respondidos, podrían ser los detonantes de los ataques de celos de otras personas que observan dichas interacciones.

    » En Perfil | “Creen que un mensaje de Facebook desató la masacre de Hurlingham”.

     

    Las apariencias en Tinder o Badoo

     

    Aquí la historia es otra. En estas apps las personas publican su foto, un pequeña autoreferencia junto a una lista de intereses, en la que no todos dicen necesariamente la verdad. Los participantes miran sus fotos y se rechazan (corriendo la foto a la izquierda) o se aceptan (deslizándola a la derecha). Si ambos se han aceptado, el sistema les notifica. A partir de esa instancia, se habilita un chat para conversar. Luego de intercambiar algunos mensajes es probable que se acuerde un encuentro en la vida real (IRL).

    Este proceso podría concretarse en un par de días. Como vemos los tiempos se han acortado mucho. El riesgo es el mismo que antes (que desconocidos se reúnan en un lugar privado) con la diferencia que aquí no hay mediadores, ni tampoco referentes. En consecuencia, el peligro es mayor.

    » En La Nación | “Tinder, el impensado nexo entre el anestesista y la joven atacada”.

    Tinder busca paliar esta situación al mostrar si las personas tienen amigos en común en Facebook. Por su parte, Badoo –que se parece más como una herramienta para buscar pareja que una red social- permite ver, sin ser visto, probables candidatos/as basándose en un algoritmo de compatibilidad por los intereses que cada uno declara. Para personas que buscan parejas del mismo sexo hay aplicaciones parecidas a Tinder o Badoo, como OkCupid y Grindr.

     

    “Piratas” en Ashley Madison o Second Love

     

    Desde un principio, Ashley Madison y Second Love dejan en claro que apuntan a gente que ya está en una relación y que busca otra relación o sexo ocasional con personas que también están en pareja. El peligro acá es que la pareja se entere de la trampa. Portales y redes de este tipo están más alineados al espíritu del denominado  “Día del Infiel”, que se celebra en las vísperas de San Valentín.

     

    Cierre con romanticismo

     

    En los primeros casos se observa que la tecnología sólo facilita el encuentro (Hook Up). Es en ese encuentro cara a cara, en el que aparecen las herramientas clásicas de seducción: el aspecto físico, las feromonas, las miradas, la voz, la forma de hablar, los temas de conversación y las atenciones mutuas. Razones por las cuales podría concluirse que el romanticismo estará a salvo por algunos años más. Por lo menos, hasta que aparezcan los “robots de compañía”.

    El cambio más destacable está en la cantidad de oportunidades de encontrar pareja que generan las nuevas tecnologías. En los cálculos más optimistas, alguien publicó que mensualmente se encontraba con aproximadamente 100 personas que conocía por las redes sociales.

    Analista y profesional de las Tecnologías de la Información y Comuncaciones (TICs), con más de 30 años de experiencia en el desarrollo e investigación de Software. Editor de Weekly Tecno News.

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