Suscribite al canal de Los Turello.
Algunos analistas sostienen que hubo un “empate colectivo” en el primer debate presidencial....
Por Juan Turello. Más allá de las críticas que se cruzarán hoy los candidatos a presidente,...
Por Claudio Fantini. ¿Por qué Rusia abandonó a los armenios, lo que posibilitó la limpieza...
La Fundación Corazón de Mujer celebra diez años realizando el “Caminamos con vos” en la...
Domingo Cavallo está en Córdoba, donde dice que "estudia" y se reúne con amigos, a muchos de los...
Guillermo Oliveto, uno de los consultores más prestigioso en materia de consumo en la Argentina,...
En los últimos días Google ha utilizado sus famosos Doodles, con una serie de juegos vinculados a...
Mariel Fornoni -directora de la consultora Management & Fit- expuso en el Ciclo de...
Durante un acto realizado en la sede de la Fundación OSDE, en la ciudad de Córdoba, realizamos la...
Por Héctor Cometto.
Hay una estética muy utilizada para agigantar la épica que naturalmente tiene el deporte, al estilo de películas 300, El Señor de los Anillos o Gladiador, y que se usa en las publicidades o anuncios de transmisiones.
Pero hay momentos en los que el deporte crea naturalmente esas sensaciones en estado puro, definitivas, para tornarlo esencial.
El llanto de Del Potro, después de Federer y tras Djokovic, coronaba horas plenas de esas imágenes. Hace un año y medio figuraba 849 en el ranking de la ATP y tras la recuperación de la lesión y posterior operación, logra una actuación de película justo en una superficie en la que nunca había brillado.
Reafirma con la medalla de bronce el final de una secuencia que no tendría la misma consideración si hubiera perdido. ¿La repercusión del gol de Maradona a los ingleses sería la misma si no se le ganaba la final a Alemania?
Generar leyenda hoy es más difícil que antes: ayer, la generaba el relato; hoy, mil cámaras muestran la realidad muy cruda. Eso sí: cuando se escenifica, repercute en todos los rincones. La gente ante las vidrieras hace recordar las imágenes históricas cuando se reunían en torno a la radio de válvula por los relatos de Firpo-Dempsey. Es difícil adueñarse del relato en tiempos del delivery y HDTV en lugar de pan y circo.
Los jugadores de Belgrano fueron nuevamente espartanos en ese Paso de las Termópilas que se transformó el Monumental para los persas (River), ejército absolutamente mayoritario que sufre un duro revés ante 300 (aquí un poco más si contamos los 3.000 piratas), que los encajonan primero, y ejecutan después.
Esas imágenes no se borran jamás.