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Por Claudio Fantini. Una sensación de escalofrío recorrió a la Argentina al conocerse un comunicado del Foreing Office, que alertó a los ciudadanos británicos sobre la posibilidad de atentados en el país que será escenario de la cumbre del G-20. Sin embargo, una extraña ambigüedad caracteriza a la nota de alerta. Repasemos de qué se trata y la importancia del G-20.
Los comunicados de ese tipo publicados por el Foreing Office son normales y corrientes. Están dirigidos a los ciudadanos del Reino Unidos esparcidos por el mundo para prevenirlos de situaciones complejas y potencialmente peligrosas, que podrían encontrar en los distintos países. Por eso, emanan de la cartera que maneja las relaciones exteriores.
La diferencia de este caso con las habituales alertas del Foreing Office, es la palabra “indiscriminados”. La nota de la cancillería británica habla de posibles “ataques indiscriminados, incluso en lugares frecuentados por expatriados y turistas extranjeros”.
Esta línea sale de lo cotidiano de las alertas redactadas en la cartera encargadas de los asuntos internacionales. La referencia parece insinuar el peligro de atentados terroristas. Es como si Londres estuviera advirtiendo a los países que participarán de la cumbre del G-20 y al país anfitrión, sobre el riesgo de un atentado, aunque procurando no generar pánico.
Los alertas a los británicos sobre riesgos en los demás países, se redactan desde el conocimiento del escenario mundial que tiene el servicio diplomático del Reino Unido, pero en este caso, la palabra “indiscriminado” (alusión inequívoca a un atentado de gran envergadura, lleva la marca de los servicios de inteligencia).
La inteligencia interior (MI-5) y la inteligencia exterior (MI-6) británicas podrían haber interceptado comunicaciones que revelan planes o intenciones de perpetrar un atentado en el G-20.
Esto implica hablar de algo mayor a la violencia que suelen generar en este tipo de cumbres mundiales los grupos globalifóbicos que se manifiestan en protesta. Implica hablar de la posible intervención del terrorismo global.
Todos los acontecimientos de la visibilidad de las cumbres del G-20 son potenciales blancos del terrorismo global y es normal que en sus filas se intenten organizar grandes atentados.
Pero la voz de alerta sólo se hace escuchar si los indicios sobre la posibilidad de que pueda concretarse un atentado son considerados “serios” por los aparatos de inteligencia de las potencias.
Más allá del alerta británico, está claro que un evento que reúne a presidentes en guerra contra distintas expresiones del extremismo de matriz ultraislamista, como el norteamericano Donald Trump, el ruso Vladimir Putin, el turco Reccep Erdogan, la británica Theresa May y el francés Emmanuel Macron, entre otros, resulta un blanco atractivo para el terrorismo global.